El viernes 9 de octubre, en el marco de los actos de conmemoración del Día Mundial de la Salud Mental, organizados por el Departamento de la Presidencia de la Generalitat de Catalunya, Albert Fisas, docente del aula hospitalaria del Área de Adolescentes de la Fundació Hospitalàries Sant Boi y presidente de la Asociación Catalana de Profesionales de la Educación en el Ámbito Hospitalario (ACPEAH), ha participado en una mesa redonda dedicada a reflexionar sobre el modelo de salud mental integral comunitaria que se está desplegando en Cataluña, con especial atención a la salud mental comunitaria infantojuvenil.
En la mesa también participaron Susanna Tarapiella, directora general de Educación Inclusiva y Bienestar del Alumnado; Aina Plaza, directora general de Planificación de Salud; y Ricard Matas, adjunto a Gerencia y director del ámbito de inclusión laboral y especialidades de salud de Pere Claver Grup. El acto fue conducido por el periodista Adam Martin y clausurado por el presidente de la Generalitat, Salvador Illa.
Once años acompañando a adolescentes ingresados
Albert Fisas desarrolla su labor docente en la UCA de la Fundació Hospitalàries Sant Boi desde hace once años. Durante este tiempo, ha trabajado junto a cientos de adolescentes que, en un momento especialmente vulnerable de sus vidas, han tenido que mantener la continuidad de su proceso educativo mientras recibían atención especializada en salud mental.
Su intervención en el acto se ha centrado en el papel que desempeñan las aulas hospitalarias en la construcción de una respuesta educativa inclusiva y personalizada para los jóvenes con problemas de salud mental.
El valor de la escucha, la participación y el acompañamiento
Según ha explicado Fisas, la experiencia de las aulas hospitalarias demuestra que la escucha, la participación activa de los adolescentes y el acompañamiento personalizado son elementos imprescindibles para construir el vínculo educativo necesario para que el alumno pueda retomar el proceso de aprendizaje.
«Escuchar es no juzgar y no dar por hecho que sabemos qué le pasa al alumno. Participar es construir la respuesta educativa con él, preguntándole de qué manera podemos ayudarle», ha destacado.
También ha puesto de manifiesto la necesidad de disponer de condiciones estructurales que favorezcan esta labor: más profesionales con formación específica en salud mental, ratios más bajas y recursos suficientes para garantizar una atención personalizada.
Garantizar la continuidad educativa
Otro de los aspectos que ha destacado es la importancia de evitar la fragmentación entre los recursos educativos y asistenciales. Cuando un adolescente cambia de centro, de recurso terapéutico o regresa a su centro educativo de origen, el vínculo construido y el trabajo realizado no deberían perderse. La coordinación entre profesionales es clave para garantizar la continuidad y la coherencia del proceso educativo.
Para Fisas, el objetivo final está claro: «Un problema de salud mental no debería significar perder el hilo de la trayectoria educativa». Esta es la misión que las aulas hospitalarias desarrollan cada día: garantizar el derecho a la educación de los niños, niñas y adolescentes que atraviesan un problema de salud mental, contribuyendo a su recuperación, inclusión y proyecto de futuro.
Imágenes de Rubén Moreno

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