En nuestro hospital creemos firmemente que la salud mental y la diversidad funcional requieren una mirada profunda, respetuosa y centrada en la persona. Por ello, apostamos por un modelo de recuperación que pone en el centro la dignidad, la autonomía y el proyecto vital de cada persona. Recuperarse no significa únicamente reducir síntomas, sino reconstruir una vida con sentido, recuperar vínculos, ilusiones y un lugar propio en la comunidad. Humanizar la atención en salud mental es nuestro propósito, y el modelo de recuperación es uno de los caminos más sólidos para alcanzarlo.
Desde esta mirada, ofrecemos una atención integral orientada a la recuperación de la persona en todas sus dimensiones: biológica, psicológica, social y espiritual. Nuestros servicios abarcan todo el continuo asistencial, desde la hospitalización hasta la atención ambulatoria, los servicios comunitarios y los recursos residenciales, garantizando una atención continuada e integral. Todo ello es posible gracias al trabajo coordinado de un equipo multidisciplinar formado por profesionales de la psiquiatría, la psicología, el trabajo social, la enfermería, la terapia ocupacional, la educación social y la dinamización y el ocio.
Un elemento esencial de nuestro modelo son los itinerarios de recuperación, que pueden ser artísticos, deportivos, culturales u orientados al ocio y la participación comunitaria. Estos itinerarios no son actividades complementarias, sino verdaderas herramientas terapéuticas que favorecen la expresión personal, el desarrollo de habilidades, la autoestima y la reinserción en la sociedad. A través de ellos, acompañamos a cada persona para que pueda descubrir sus capacidades, ejercer su ciudadanía y construir su propio proyecto de vida.
Porque recuperar también es volver a sentirse parte de la comunidad, con voz, con derechos y con futuro.

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